Living Periferia                                                                


Juntando Sombras, Hacer Luz
                                                 
 
                                   Es tan largo el tiempo de lo mismo. De lo mismo, de lo mismo… De ese peladero sin árboles que te rodea. Y que nos ha tenido sitiados, siglo tras siglo. Que me hierve la sed de día. Y la sed de noche. Un peladero detrás de otro. Varias vidas seguidas sin bosques, sin vegetación, sin césped, sin yerbas. ¡Tanto color de estepa urbana! ¡Tanto desierto lejano en la ciudad! Que te muerde toda la silueta, sin cesar. A cada paso...
 
La sequedad era tabaco. Era humo seco, gas, marihuana, cualquier cosa. Algo que fue aire para darle de comer a mis pulmones. Más de noche que de día. Más de sombra que de luz. Más de sociedad que de uno mismo. O de pura sociedad, que da igual. La sequedad vacía, retorcida en humo. Humo bronquial. Escozor de vida, a pleno pulmón.
 
¿Por qué no, si todo es cemento cuadrado, rectangular, duro, hecho de aristas y cantos de cuchillo? ¿Si cuando salgo piso latas, puchos olvidados, plásticos inmortales eternizando la calle, alimentos inútiles que no revivieron nada, ciudad aconchada en mis pies, maloliente y desechable?
 
¿Por qué no, si la luz me llega pálida y mezquina por entre los visillos? ¿Si el cielo de todos se carga de nubes, de carbonos y de smog? ¿Si la soledad me rodea a cada rato como camisa de fuerza, aun en el rincón más íntimo de mi propia casa?
 
Claro, está todo tan en penumbras que no sé a quién beso. Aquí no importa el quién. Si tú, o tú. Si él, si ella, si ella y él. Lo definitivo es besar. Mi beso, exclusivamente mío. Ése que me acompaña a todas partes, hipando mi propia sangre. Dando salida a mi propio cuerpo. Déjame besarte y vaciarte mi erotismo, como años de agua hambrienta. Sólo que apasionadamente: es mi único beso. Con él socializo mi única vida. Tiene fuerza. Tiene rabia. Tiene sentido de dominación. Siéntelo. Experiméntalo. Gózalo. No tengo otro: ámalo…
 
Pero toma en cuenta mis ojos: están ardiendo de brillos. Incluso, de brasas. O de lava. No sé bien, pero la mirada me quema desde adentro, antes de salir. Miro como un proyectil en las sombras. Mírame bien, y sabrás de mí. Cúidate de mis ojos…
 
Sé que no me ves bien. Se que apenas vislumbras mis escorzos. Mis trazos ligeros desvaneciéndose en penumbras. Creo que apenas me adivinas. Hasta creerías que soy una aparición de alguna de tus más antiguas pesadillas. Pero es que no doy para fantasma. Sé que no te asusto: puedes borrarme cuando quieras. Pero, ojo: no tanto como todo eso. Es lo que te gustaría, si fueras rico, nítido y brillante. Pero existo. Soy. Y soy sombra con silueta, y por tanto, casi como tú. Te guste o no. Más aun: aunque no lo creas: soy joven. Sé jugar. Sé soñar, mirando por la ventana, en el fondo de las tinieblas, a la vuelta de la esquina. ¡Cuidado!... A veces, las sombras tienen más poder – con el paso de la historia – que la luz. Take care of yourself!…
 
La vida la llevo encima como un tatuaje. O, tal vez, como mochila. La tengo en la espalda, de modo que no puedo (no quiero) leerla. Y puedo, por lo mismo, no entenderla. Si tú puedes descifrarla, dímelo. Trataré de aprender de tus labios. Si es que sabes leer la vida de otros… Claro, si sé: sólo tu propia vida. Sólo la tuya. Y maldito los demás. Por eso, yo la instalé en mi espalda: no quiero leerla y entenderla. Invito a los interesados a entretenerse con mi trayecto: aprenderán de mí. Pero sepan que yo mismo voy hacia delante, sin mirar atrás. Voy caminando a ciegas, pero decidido hasta el fin. Y no me importa lo que digan: sé lo que piso.
 
Y sé, por ejemplo, que las flores me acompañan. Están sobre la mesa, delante de mis ojos, aquí o allá. Por donde voy, en plena sombra, florece lo imposible. Así soy yo. Así somos los marginales, sacamos vida de la nada, como los magos… Conejo a conejo.
 
En todo caso, anoten bien: somos muchos. Más de lo que los gobiernos se imaginan. Más de lo que los ‘Cuerpos Especiales’ quisieran para vivir en paz. Muchos más. En verdad, somos más que ‘ellos’. Así que, aguanten hasta el final (de ustedes mismos).
 
Y no sólo somos muchos más… que ellos. No sólo atiborramos las sombras de la ciudad hasta reventarlas. No sólo nos esparcimos por los pasajes de la población y la ruta de las barras bravas y por las esquinas de los encapuchados y sobre las murallas vidriosas de la burguesía… También somos más que la sombra. Porque, en el claroscuro, somos sombra, pero también luz…
 
Los fotógrafos, a veces, se engolosinan con las sombras. Y se complacen en vernos hundidos en el fondo de ellas. Con el smog hasta el cuello… de los pulmones. Con el pito asfixiando el alma y el futuro… Pero si quieren hacer de nosotros una verdadera denuncia, un testimonio real contra el Infierno… ¡no se olviden de nuestra luz! Porque, en el ‘día menos pensado’, vomitaremos luz. Por la boca, por el cerebro, por los ojos, por los puños, por cada poro de nuestra existencia. Seremos un desfile de truenos y relámpagos marchando por la ciudad…
 
Porque, en el fondo de la sombra se fragua, más acerada, la luz de la verdad…
             Gabriel Salazar                                                                                                          
(Premio Nacional de Historia)
 
 
 Gathering shadows
Make a light...
The same time is so long. Of the same, same thing... Of that desert without trees around you. And that has had us under siege, century after century. That the thirst boils me during the day. And the thirst at night. One desert after another. Several continuous lives , without forests, without vegetation, no grass, no herbs. So much urban steppe color! So much far desert in the city! That bites you all the silhouette, without ceasing. At every step...
Dryness was tobacco. It was dry smoke, gas, marijuana, whatever. Something that was air to feed my lungs. More at night than during the day. More shadow than light. More of society than one's own. Or pure society that does not matter. The empty dryness, twisted in smoke. Bronchial smoke. Sting of life, at pure lung.
Why not, if everything is square cement , rectangular, hard, made of aristas and blades of knife? If when I go out step on cans, forgotten cigarette butts , Immortals plastics immortalizing the Street, useless food that did not revived anything, on my feet, smelly and disposable city solidified( aconchada ) at my feet ?
Why not, if light comes to me pale and petty through the curtains? If everybody’s sky loads itself of carbon monoxide and smog clouds? If the solitude surround me all the time as a straitjacket, even in the most intimate corner of my own home?
It is clear, as everything is in twilight that I do not know who to kiss. Here does not matter who. If you, or you. If he or she ,if he and she. The definitive is kissing. My Kiss, exclusively mine. Which accompanies me everywhere, hiccuping my own blood. Outputting my own body. Let me kiss you and pour on you my eroticism, as years of hungry water. But passionately: it is my only kiss. With it I socialize my single life. It has strength. It has rage. It has sense of domination. Feel it. Experience it. Enjoy it. I don't have another: love it...
But consider my eyes: burning with glitters. Even in embers. Or lava. I do not know well, but the look burns me from the inside, before leaving. I look at as a projectile in the shadows. Look at me well, and you'll know about me. Beware of my eyes...
I know that you don’t see me well. I know you can barely glimpse my foreshortenings. My light strokes fading in shadows. I think that you can barely take a guess on me. And you would believe that I am an appearance of some of your oldest nightmares. But I can’t even be a ghost. I know that I do not not scare you : delete me whenever you want. But beware : not as much as all that. It is what you would like, if you were rich, sharp and bright. But I exist. I am. And I am shadow with a silhouette, and therefore, almost like you. Whether you like it or not. Even more: although you do not believe it: I am young. I know play. I know dream, looking out the window, at the bottom of the darkness, just around the corner. Watch out!... Sometimes, the shadows have more power - over time – than the light. Take care of yourself !...
I carry my life as a tattoo. Or, perhaps, as a backpack. I have it on my back, so I can't (don't want to) read it. And I can, therefore, not understand it. If you can decipher it, let me know. I will try to learn from your lips. If you know how to read other’s lives... Sure, I know: only your own life. Only yours. And damn the rest. For this reason, I installed it on my back: I don't want to read it and understand it. I invite those who are interested to have fun with my journey: you will learn from me. But know that I am going forward, without looking back. I am walking blind, but determined till the end. And I don't care what they say: I know what I am stepping on . 
And I know, for example, that flowers accompany me. They are on the table, in front of my eyes, here or there. For where I go, in full shade, it blooms the impossible.That’s how I am . That’s how marginals are, we draw life from nothing, as magicians... Rabbit to rabbit.
In any case, pay attention well: we are many. More than Governments can imagine. More than 'Special Forces' would want to live in peace. Many more . In fact, we are more than 'them'. So, hold on to the end (of yourself).
And we are not only a lot more... than them. We not only cram the shadows of the city till burst them. We not only spread ourselves by passages of the population and the route of the hooligans ( barras bravas ) and corners of the masked and on the glassy walls of the bourgeoisie... We are also more than the shadow. Because, in the chiaroscuro, we are shadow, but also light...
Photographers, sometimes become fond of the shadows. And they are pleased to see us sunk in the bottom of them. With the smog to the neck... of the lungs. With a joint choking the soul and the future... But if you want to make a true complaint about us, a real testimony against the hell... do not forget our light! Because, ‘one of this days’, we will throw up light. By mouth, by the brain, eyes, by fists, through every pore of our existence. We will be a parade of Thunder and lightning marching around the city...
Because, at the bottom of the shade is forge, more steely, the light of truth...
                                                                                                                                                                                                                                                                   

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