Pescador



Ahora tenemos que comprar los peces porque el mar ha quedado tan pelado como una piscina
ya no hay nada que sacar de ahí, el zarpe llega a ser maligno y el paseo inútil de los botes a cualquier hora ni hablar de las mujeres que recolectan a la orilla cuando la marea baja se arrastra a sí misma como burlándose.


Milagros Abalo

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